TOPE INFINITO
La memoria portuaria de La Isleta
la idea
La intervención Tope Infinito ha sido concebida, desde su origen, como parte integrante de la arquitectura del residencial Fábrica de Hielo, incorporándose a su sistema constructivo industrial y modular y estableciendo un vínculo con la memoria portuaria y obrera que define históricamente al barrio de La Isleta.
A finales del siglo XIX, al colocarse la primera piedra del Puerto de la Luz, personas llegadas de otras partes de la isla y del archipiélago se asentaron en este remate geográfico y, con sus manos, dieron forma no solo a uno de los principales nodos del tráfico portuario del Atlántico Medio, sino también al propio barrio que creció con él y que convirtieron en su hogar.
Hoy, más de un siglo después, La Isleta sigue siendo escenario y motor de impulso colectivo y transformador, expresado en la naturaleza cooperativa del residencial Fábrica de Hielo y en la innovación tecnológica de su sistema constructivo.
TOPE INFINITO
La memoria portuaria de La Isleta
el concepto
El conjunto de viviendas se alza junto a la plaza de Belén María, una glorieta que marca la intersección entre la vida del barrio y su actividad portuaria, y que conmemora la figura de Belén María Sánchez Ojeda como símbolo de las reivindicaciones laborales del colectivo de estibadores del Puerto de La Luz, al que pertenecía su padre.
El mural Tope Infinito, se inscribe en la memoria del trabajo portuario y en el esfuerzo común que ha forjado la historia y la identidad de La Isleta, adoptando el nudo estibador como unidad simbólica y topológica del proyecto. Se trata de un nudo de tope ligado a las labores de carga y descarga, cuya morfología se traduce en geometría para posteriormente desplegarse en un proceso repetitivo de tensión, ajuste y liberación. El resultado es una estructura abierta, modular y rítmica, comparable a una partitura marítima.
Con la intención de integrar el mural al sistema constructivo mecanizado de la fachada y, a su lenguaje estilístico y técnico, la composición se articula combinando estudios iniciales realizados a mano con herramientas digitales. Este procedimiento permite preparar su impresión en módulos de aluminio, asegurando además la conservación del color y la durabilidad de la obra. En el proceso de ejecución se explora la manera de trasladar al soporte final recursos pictóricos como la transparencia y el difuminado que, junto a la superposición de escalas, evocan la profundidad y la riqueza visual propias de la pintura, preservando su manera de representar el espacio.
De este modo, Tope Infinito propone un encuentro entre pasado y contemporaneidad: la huella del trabajo manual que ha configurado La Isleta proyectada en un lenguaje técnico e industrial, en diálogo con la arquitectura, el paisaje portuario y la continuidad del mar
como límite y apertura de la ciudad.
